viernes, 6 de febrero de 2015

Follar en sitios raros III: Catacumbas


Era veranito y estaba de viaje con mi pareja en una isla del mediterráneo, íbamos haciendo las típicas cosas de turistas; ir a ver monumentos, comer en restaurantes locales, hacernos fotos con estatuas... y en una de nuestras visitas entramos a ver las catacumbas de la vieja ciudad. Allí donde quiera que hubiera morbosidad estábamos o sinó la añadíamos nosotros.

Esas catacumbas eran un lugar bastante grande por el cual podrías perderte fácilmente. No había casi luz por casi ningún sitio, había un recorrido corto que estaba iluminado por unas pequeñas lucecitas en el suelo, pero la mayoría de gente, incluidos nosotros, teníamos dificultades para ver bien las tumbas (agujeros excavados en piedra) si no nos acercábamos del todo. Además de las partes iluminadas más hacia el fondo habían muchísimos más monumentos funerarios, era como una ciudad bajo tierra.

A pesar de ser un verano bochornoso ahí abajo el aire era fresco, ideal para conservar los cuerpos de antaño y el lugar tenía todo un entramado de callejuelas por donde perderse... Emoción, intriga, dolor de barriga... Nosotros seguíamos caminando entre las piedras acercándonos más y más a la oscuridad intentando encontrar algo que nos sorprendiera y que solo nosotros pudiéramos ver. Vimos una tumba compartida, seguramente fuera de un matrimonio, esposo y esposa juntos en la muerte eterna...

En aquella penumbra, silencio sepulcral y poca concurrencia a mi "esposo" le entró el calentón tonto. Yo en aquel momento no estaba muy convencida, seguía habiendo gente por los alrededores, el país era muy católico y a saber cómo serían allí las cárceles... Pero él, erre que erre empeñado en que quería meter su cabeza entre mis muslos a toda costa. Así que me dejé hacer ¿quién era yo para negarle semejante placer al paladar?

Ansioso, me retiró a uno de esos recovecos en los que no se veía un carajo, me sentó en una de las tumbas de la pared, mis nalgas sintieron la humedad de la piedra caliza y sentí frío. Él se puso de rodillas ante mí y separándome las piernas a ambos lados empezó a hacerme sexo oral...
Mientras oíamos los susurros de la gente en la oscuridad yo le decía -”no....aquí no.” tan lastimosamente y tan poco convincente que él agarró uno de mis pechos con la mano como ademán para que me calmara (y me callara, dicho sea de paso)  a la vez que con su boca abarcaba todo mi sexo y se habría paso con la lengua por todos mis agujeros... -“ no... para..”- le rogaba- “nos van a ver...” a él no le importaba lo más mínimo y yo seguía ahogando los gemidos con el culo congelado...

De repente un cuchicheo de voces sonaban cada vez más y más cerca. Hice presión con los muslos para que apartara la cabeza (esto siempre funciona)  "Están por aquí cerca”- susurré. Me recompuse como pude, cerré las piernas del todo y justo en ese momento una linterna nos cegó momentáneamente. Nos habían visto y probablemente escuchado. Nadie se acercó y la luz siguió alumbrando por otros lados como si buscaran algo, pero en los alrededores habían más personas. Más turistas.  No volvimos a retomar nada porque a ambos se nos cortó el rollo seguimos explorando un poco más las ruinas y a la que quisimos salir fuera... ¡¡Habían cerrado la puerta!! Resulta que nos habíamos pasado de hora de la visita y ni se molestaron en comprobar si quedaba gente dentro. Asomados desde la verja principal tuvimos la suerte de ver a un señor que pasaba por la puerta y pudimos llamarle y decirle que buscara ayuda. Vino el guardia de turno, el cual nos sacó mirándonos con cara de... “ya están estos turistas liándola otra vez.” y volvimos para casa ya bien entrada la tarde. Cuanto menos fue curioso.


martes, 3 de febrero de 2015

Amor, te odio.

Tú, que me dijiste "te quiero" nada más conocerme.
Yo, que me reí y empecé a quererte.

Tú, loco de remate,
Yo, loca de amarte.

Tú, abriendo mi cerebro para jugar con él como un niño de cinco años;
con dulzura, con amor,
con curiosidad, sin piedad.

Yo, que siempre quería dejarte inventé juegos extraños;
de dudas, de dolor,
de mentiras, de huídas.

Tu y yo, que nos separamos
que nos odiamos,
que nos quisimos tanto,
que lloramos,
que nos vemos ahora
 y nos alteramos.


domingo, 18 de enero de 2015

El chulo-playas


 Me acordé de esta historia después de leer este artículo.

Yo doy fe, muchos tíos creen que por ser atractivos y fashions son lo más en la cama cuando en realidad no tienen ni puta idea de como complacer a una mujer, otros simplemente porque no han tenido sexo real ni oportunidad de probralo y se han creído todas las cosas que se ven en las películas porno; creen que follar es correrse en la cara de una pava y ya. Ambos se han atiborrado de escenas de sexo programado y piensan que tener sexo es eso; ponerse a marcar biceps con las pelotas rasuradas mientras meten la polla por un agujero (cualquiera vale) intentando enseñar a cámara la penetración, diciéndote guarradas manidas que has oído mil veces pero sin expresión alguna. Todo muy frío, todo muy estudiado. Todo muy deprisa, todo muy aburrido. Si no teneis un mando de la tele a mano para distraeros por lo menos os recomiendo que si os encontrais en similar situación amigas mías, siempre podeis salir del paso preguntando;  "¿Cuál es mi cámara por favor?"

Sábado normal y corriente como otro cualquiera por la noche; las tantas de la noche ya en las horas de irse para casa. Servidora había salido ya de los bares (con algunas copas de más y alguna compañía de menos) y me dirigía a mi casa cuando me paré un segundo en un banco a descansar los pies de los tacones. En eso que así, oteando la gente pasar por que sí, crucé la mirada con un tipo musculoso que estaba por la misma zona de fiesta. Le sonreí y él interpretó ese gesto como una invitación a acercarse a hablar. Ya le hemos liado. El hombre en cuestión llevaba unos zapatos de vestir acabados en punta cuadrada (de esos horribles que se llevaban hace unos años), unos pantalones ceñidos de un color llamativo y una camisa también ceñida en la cual marcaba todo el pectoral. Se le veía mucho mayor que yo, aunque era aún atractivo, fuertote de cara recia, era el sueño de cualquier choni de gimnasio, pero para nada mi rollo a mi los cachas me  arrugan el chirri. Se veía a la legua que era italiano por su aspecto, llevaba ese rollo pijo-latino-seductor con mini cresta incluida , que si no recuerdo mal también se llevaba por aquellos años. Lo que me desconcertó mucho fue cuando se me puso ha hablar con un inglés perfecto y acento british. Vaya mezcla más rara.

La verdad fue majo conmigo el "don juan", para nada brasas y mientras me pensaba si irme a follar con él o no (porque por aquel entonces me follaba a todo bicho viviente que me pareciera apetecible) llegó a donde estábamos nosotros un negro a hablarme y darme la chapa. Supongo que el tipo creyó que el italiano me estaba acosando y vino en plan "salvador" pero en realidad el que me estaba molestando era él que iba borracho como una cuba y no entendía nada del inglés que balbuceaba. Entonces me levanté del banco para dejarlos ahí a ambos con sus diferencias... cuando el italiano (muy listo y rápido por su parte, como buen latin lover que se precie) le dijo al pesado negraco con todo su morro que yo era su novia y que nos dejara en paz. Acto seguido me dio un morreo.
El tipo confundido se fue por donde había venido y mientras el italaiano y yo nos besábamos. Y debió ponerme cachonda con ese gesto caballeresco de chuzalo de playa que decidí irme con él a su casa a pegar un polvo. Después de todo, la noche no estaba perdida ¿no?.
Nada más entrar en su habitación se quitó toda la ropa a la correprisa, estaba bien bronceado, tenia un cuerpo fitness muy bien definido y ya traía la polla tiesa de dos calles atrás. La cual no era nada del otro mundo, de hecho hubiera hasta dicho que era poco en comparación al resto de su cuerpo (¿será verdad eso que dicen de las esteriodes?) yo me desnudé a mi misma (apunto que prefiero que me desnuden) fui a saludar a su polla erguida con la boca pero me hizo un gesto de que me moviera donde él estaba quería meterla en caliente a toda prisa o lucir cuerpo haciendo posturitas no lo sé. Se tumbó en medio de la cama con las piernas abiertas, estaba ridículamente depilado como un bebé y ni aun así su polla parecía más grande. Me encaramó a él y lo monté, pero el ritmo era pésimo y ni me besaba. No llevaba ni medio minuto cuando me cambió de postura, ahora él estaba encima haciendo como.. ¿abdominales? Luego me volvió a mover, me decía cosas como "que buena estas" "Que tetas tienes" y "bla bla bla" nada original. Cambiaba de postura otra vez. "¿Qué hace?- pensaba yo- así no había quien se concentrara. Parecía que estuviera buscando un buen ángulo para una película porno. No conseguía ponerme cachonda, aquello me parecía ridículo, me penetraba como "desde lejos" más interesado en mirarse el pito o en como quedaba mi culo que en el placer en sí. No acariciaba, no tocaba, no lamía... el único punto de contacto conmigo era su polla en mi coño (y esta casi ni la sentía) no había contacto con el resto del cuerpo estaba yo a cuatro patas y el como a medio metro metiéndomela. Era como si estuviera yo sola con un vibrador con patas. Para más inri emitía gruñidos como si se filmara en HD. Era antimorbo. Dejé que acabara por cortesía (y porque no tardó mucho) que empezaba a fatigarse. Me vestí como un rayo, le sonreí falsamente y le dije que me tenia que ir. Se ofreció a llevarme en su coche y de camino a mi casa me pidió el teléfono (¡no por dios, ni hablar!, pensé) así que le mentí con la primera excusa que se me ocurrió; que tenía novio y que no se podía enterar de esto (mentira grande y gorda) y que solo había sido un polvo sin importancia, que no podía darle mi teléfono. Si, eso era verdad, había sido un polvo sin importancia, un mal polvo.



domingo, 14 de diciembre de 2014

El Rumano Rapero


Nombre: El Rumano Rapero

Personalidad: Salido perseguidor de chochetes.

Aspecto físico general: Rapero raro

Tamaño y forma del miembro: Ni lo vi.
¿Se lo recomendaría a una amiga?: Claro bro, para un polvo se emergencia va bien.

Valoración final: Sobre un sex, bro!



El Rumano rapero era un asiduo a los bares de copas que yo frecuentaba, nos conocíamos de habernos visto en casi todas las fiestas, era el típico tío que le tira cacho a todas las pavas y misteriosamente siempre acaba con alguna. Era un chaval normal de pelo corto moreno, con los ojos azul claro, muy zalamero con las tías y simpaticón que siempre andaba buscando un chochete, de cuerpo era bajito y con pintas de rapero que hacían que pareciera más gordo de lo que en realidad estaba porque usaba dos tallas más de ropa y complementos muy extravagantes. Yo siempre la vacilaba un montón; solía ponerse gorras enormes de colores imposibles, recuerdo una vez que llevaba una plateada con la visera enorme; "¿Esa gorra que es, para llamar a la nave nodriza?" ¿Es así como te comunicas con tu planeta?" - le dije.  Él se lo tomaba guay y yo me hachaba unas risas, siempre que nos cruzábamos íbamos ambos borrachos como una cuba o drogados. Esa noche además la que iba salida era yo. Había acabado la noche y ya en la puerta de la disco de turno, donde se rifan los últimos plovos, El Rumano y yo nos habíamos quedado para los restos. Ninguno de los dos habíamos pillado cacho en toda la noche. Con el calentón que tenía me daba igual si follarmelo a él o a cualquier otro, ya ni veía bien solo podía pensar con el coño, así que lo enganché por banda y nos fuimos a follar a mi casa.


Cuando llegué mi compañera de cuarto, una chica italiana que además trabajaba conmigo y era mi "mano derecha" en fiestas y ligoteos (he aquí otra historia donde sale ella) se me había adelantado. Así que a la que le tocó esta vez irse a follar al baño fue a mi.
El Rumano y yo teníamos tantas ganas de desfogarnos que nos saltamos todos los preliminares y el sexo oral para que me pusiera a cuatro patas en el suelo y empezara a metermela por el agujero. Me daba bien duro como si no hubiera un mañana follándome el coño empunjando más y más fuerte, traca, traca, traca, traca... mientras yo chorreaba de gusto y le ponía la polla bien mojada chof! chof! chof!... Estábamos muy muy salidos y muy muy borrachos. Nos desquitamos un buen rato en el baño como un par de perros en celo, follando hasta sudar alcohol. Luego a la salida y antes de que se fuera por la puerta yo seguía desquiciada por un poco más de polla así que empecé a meterle mano y morreare sin piedad de nuevo.. él  me empotró contra la mesa de la cocina, me puso allí subida con las piernas abiertas y me la volvió a meter dura como una pierda para volver a follar de nuevo desesperadamente, como si un reactor nuclear fuera e explotar en cualquier instante y éramos nosotros los que teníamos que darle la cuerda para que estallara. Era un mete-saca mete-saca vicioso y chorreante, la mesa estaba medio coja y se oían los goles; ¡pum, pum, pum, pum, pum,! contra la pared. La matraca que nos dimos en la cocina fue épica, a la mañana siguiente todos mis compañeros de piso (que no eran pocos) me odiaban porque no les había dejado dormir por los golpes que hacía la mesa contra la pared y los gemidos de cuando follaba. ¡Joder con Rumania!



lunes, 8 de diciembre de 2014

El bombón de Chocolate

"Los jabones de cacao me traen gratos recuerdos"


      Había sido un año muy ajetreado entre idas y venidas. Por sexta vez me cambiaba de casa pero por fin aterricé en el mejor piso que encontré (lo bueno siempre al final) bueno-bonito-barato y solo éramos dos compañeros, yo y un chico negro que conocía de vista y de ser amigo de una amiga. Resultó ser un encanto de hombre, amable, comunicativo, sin pelos en la lengua congeniamos muy bien. Todo era muy normal y cordial, yo hacía mi vida él hacía la suya. Por aquella época me encontraba en una "pausa amatoria" estaba hasta la pepitilla de folleteos rápidos y poco  complacientes, quería sexo bueno y real, quería encontrar una buena pareja sexual. Aquel bombón que pululaba por mi casa era todo erotismo, sus palabras, sus gestos, a mi me empezaba a picar la curiosidad y otra cosa. Poco a poco los encuentros en la casa fueron teniendo más y más morbo para mi calenturienta mente. Le seguía con la mirada el culo imaginando a través del pantalón del pijama como se vería sin ropa. A pesar de que siempre estábamos de broma y con indirectas, yo no sabía si realmente tenía alguna oportunidad con él o solo es que todo iba de coña (también era un marrón si me daba calabazas ya que vivíamos juntos, imaginad el panorama) Pero un día no pude más, quería saber si podía pegarle un mordisquito a este trozo de chocolate, así que me armé de valor y...que decir que acabamos desnudos en el comedor junto al fuego de la chimenea.



Entonces despejé mis dudas de que había dado con un cuepazo increíble además de un amante fabuloso y un pervertido en potencia (¡chicas pedir que el universo os lo concederá!)  A pesar ya de tener sus añitos cumplidos (él era unos seis años mayor que yo) cuando desenvoví aquel bombón... ¡flipé en blanco y negro! Él estaba todo marcado, ni un gramo de grasa, era todo fibra, pura genética un trozo de chocolate que iba a ser torneado y dado forma por mi lengua y mi boca, ¡¡iba a comerle hasta el toblerone!! Tenía la piel suave como la de un bebé, el culo prieto de esos que me vuelven loca y lo mejor de todo olía tan y tan bien... como una pastilla de jabón de cacao. Era todo un placer para los sentidos.

Besé esos labios carnosos que parecían dos cerezas maduras acariándole la cabeza mientras mis dedos tocaban pequeños caracoles... daba gusto solo pasarle la mano por el pelo... luego su piel... su tacto era como la seda, yo bajaba por su pecho con mis manos y a cada palmo apreciaba mi mano blanca sobre aquella carne oscura y me ensimismaba con el contraste de nuestras pieles, quería mezclarla conmigo aún más quería que se metiera dentro. Lamí sus pezones dulcemente mientras él ahogaba un susurro de placer, quería comermelo despacio, sin prisas, al calor del fuego, como cuando tienes el último trozo de chocolate en la boca y quieres que dure para siempre... él también me acariciaba toda, no dejaba parte de mi cuerpo sin tocar, mientras me mordisqueaba el cuello, estábamos desnudos alli el uno ante el otro, solo sintiendo nuestro tacto y pensé que estar desnuda junto a un cuerpo como aquel era como me gustaría estar el resto de mi vida. 



Empezó a besarme toda, los pechos, el abdomen, el culo, las piernas.. y bajó hasta mi entrepierna para meter sus labios y sus rizos en ella. Su lengua era fuego y agua a la vez, con sus morros abarcaba todo mi sexo, lo chupeteaba y comía como pocos ¡era un profesional del cunilinguis! Después de hacerme sentir gozar yo también quería hacerle disfrutar a él,  me metí en la boca aquella polla rica como el regaliz, ¡puro habano! resbalaba sola en mi garganta y mi boca, salía y entraba, salía y entraba... estábamos encajados el uno con el sexo del otro, comiéndonos mutuamente... disfrutando del manjar ambos a la vez.
Luego él se puso frente mía de rodillas me levantó las piernas, se las colocó a los hombros y empezó a penetrarme suavecito sin prisas, gustosamente para adentro... metiéndome primero la punta, luego el tronco entero...uhmmm ¡se sentía tan bien! Empezó a lamerme los dedos de los pies y se metió en la boca el pulgar... ¡¡oooooohhh diossss!! yo me derretía del gusto ¡Lamiéndome los dedos de los pies era como si me lamiera el mismísimo clítoris! mi coño ardía por todos los lados, toda yo era una vagina palpitante, Había olvidado lo mucho que me gustaba que me hicieran eso. Era un pervertido con todas las de la ley y yo había tenido la suerte de encontarlo. Nos pasamos toda la tarde en el salón follando junto al calor del fuego, aquello era un sauna y sudábamos como cerdos, cada vez que me follaba más y más rápido me corría una y otra vez, me ponia de todas las posiciones, me follaba y me lamía, me agarraba las tetas y me penetraba más y más. Así durante varias semanas, después caíamos rendidos sobre el suelo del comedor, agotados, chorreantes, con la dopamina por los aires. ¡Luego dicen que el cacao engorda!


Nombre: Bombón de chocolate



Personalidad: Amable. Pervertido.

Aspecto físico general: "With brown cocoa skin and curly black hair"

Tamaño y forma del miembro: Moreno, proporcionado, ni muy grande ni muy pequeño, muy limpio y suave.

¿Como era en la cama?: Morboso, entregado.

¿Se lo recomendaría a una amiga?: Claro, el sexo  interracial es una de las experiencias más sensuales.


jueves, 4 de diciembre de 2014

Mi primer pene

"Desnudo y con unos zuecos sanitarios"

A la tierna edad de doce añitos recuerdo que vi mi primera polla de casualidad. Estaba en casa de mi mejor amiga durmiendo como muchos otros fines de semana en los que nos quedábamos una en casa de la otra a pasar las vacaciones. Ella vivía en una casa antigua de un barrio costero, era una casa muy grande con un encanto pasado, pero para ir al cuarto de baño había que cruzarse el comedor y la cocina porque quedaba a la entrada del patio interior, ¡maldito el frío que se pasaba en invierno! 

La familia de mi mejor amiga era la típica familia desestructurada; eran cuatro hermanos, el mayor pasaba de todo, la hija mayor estaba enferma y le gustaba mucho la fiesta, la mediana era mala estudiante y una rebelde también y la pequeña era la niña no deseada después de una operación de ligamiento de trompas que no salió bien por lo visto. A pesar de ser la más pequeña y al parecer la más modosita mi amiga no tenía un pelo de tonta y en cuanto tuvo la oportunidad se largó de esa casa. 
Pero por aquella época nosotras estábamos a lo nuestro que era jugar. Fue por aquel entonces cuando reapareció el padre de mi amiga (y de toda la family) que después de estar separados muchos años por problemas de covivencia venía a pedir perdón y asilo a su primera esposa. Me recordaba al típico canalla español, con gafas a lo John Lenon, barba de hippie, tabaco de ligar, había tenido un hijo con otra y había sido camionero en sus tiempos mozos. Se decía de él que era un prenda de mucho cuidado. Con las mayores fumaba porros y a nosotras nos venía con cosas como "Tenéis que dejar de jugar con muñecas y empezar a jugar con muñecos".

Aquella casa era el despiporre total, la anarquía en el núcleo familiar; la madre no sabía imponerse y el padre venía después de tanto tiempo a querer arreglar las cosas y si a eso le sumas dos adolescentes  hormonadas y rebeldes y una niña pasmosa que jugaba sola cuando no tenía a su amiga del alma... pues cuanto menos era entretenido. 

Esa mañana en la que me levanté con unas ganas de orinar terribles me tuve que recorrer media casa para llegar al baño, y llendo por el pasillo oí a alguien trasteando en la cocina e instintivamente me giré. A allí estaba él. El padre barbudo de mi amiga desnudo con unos zuecos de esos de agujeros que llevan las enfermeras y el pijo colgando, preparándose un sándwich. Yo me quedé con cara de (O_O) "¿qué coño pasa aquí? ¿Qué acabo de ver?"- pensé una vez pude posar mi culo en la taza del wáter. Y volví al cuarto sin mirar a la cocina.


Resulta que el señor y la señora de la casa acababan de hechar un polvo y a él le dio hambre y se fue a hacerse un emparedado a la cocina medio en pelotas. (digo medio porque llevaba zapatos) A mi tal exhibicionismo ibérico me chocó, recuerdo que pensé en mi santa inocencia "que feos son los hombres desnudos" "y lo que les cuelga aún es más feo" claro que yo lo había visto de lejos, pero sabía exactamente que era. 
Al despertarnos esa mañana a la hora del desayuno ambos hicimos como si nada. (¿Porqué desayunaría de nuevo si ya había comido antes?)

Y recuerdo también que otro día que yo entraba al baño con la corre-prisa de nuevo, lo pillé cagando leyendo el periódico mientras una de las hijas se maquillaba en el espejo. Definitivamente solo un baño para una familia tan grande era poco.




miércoles, 26 de noviembre de 2014

Caciones y Encoñamientos varios III

Hunting high and low

Stratovarius


"I feel the wind in my hair
And it's whispering, telling me things
Of a storm that is gathering near
Full of power I'm spreading my wings"



Un bajista muy prometedor



Era el bajista de un grupo heavy metal local bastante moñas, el típico melenudo con camisetas de grupos de música y pañuelo en la cabeza a lo Axl Rose, era un tipo normal, aunque con una cara algo peculiar yo lo llamaba cariñosamente; “El cara rata”, (adivinad con qué animalito tenía un parecido más que razonable su jeta) amaba a su grupo, amba a su música y... no tenía tiempo para mucho más. Yo que por aquel entonces tenía mucho tiempo para amar no entendía como no podía tener un rato para los asuntos del placer carnal si era seguro que encontraba un hueco para hacerse una buena paja (o puede que fuera un eunuco y yo no lo sospechaba) y como sabía que muy lejos lo nuestro no iba a llegar, no pudo ser de otra manera y me encoñé totalmente de él. Llegé incluso a verlo ensayar con su grupo, a aguantar las charlas sobre sus proyectos y aspiraciones musicales ¡he incluso fui a un concierto suyo! 

Recuerdo que duró como una hora y cuarto en la cuál el bostezo era más usual de lo que pretendía y solo una canción suya bastante buena (y ahora muy conocida, maldita sea) me hizo despertar del letargo. Cuando ya creía que había pasado lo mejor hicieron un cover de Stratovarius; Hunting high and low... entonces lo vi claro; “El cara rata” era el hombre de mi vida y el melenudo mas sexy que había subido a un escenario. (Claro que cualquiera que se suba a un escenario se vé más sexy, sinó, probadlo.) Me dediqué a quedar con él buscando el hueco para entregarnos al tema de la pasión y que no quedara solo en el escenario, incluso llegé a coger el tren varias veces para ir a verlo. Un día por fin estubimos solos en su casa.

Pero a pesar de las ganas de ambos yo por aquella época estaba sin estrenar, tenía aún el precinto puesto vamos, y yo sabía que aquello era solo sexo, que para él solo suponía un descanso entre “concierto y concierto”, yo quería algo más. Quería que por lo menos tuviera el detalle de llamarme al día siguiente. Pero sabía que eso no iba a ocurrir. Yo quería poseerlo, no solo su cuerpo sinó también su mente y como sabía que eso no iba a ser posible yo no le dejé a él poseer mi cuerpo. Tenía mi mente (aunque él no lo supiera) y no iba a tener nada más.

Si las cosas no se hacían a mi modo, no se iban a hacer a el suyo. Y eso le ponía. Hicimos todas las demás guarradas que se te pueden ocurrir, tenía una polla enrome, de las primeras grandotas que he visto (creo que tengo bastante suerte con los hombres en ese aspecto) pasaba la punta de su capullo por mi coño pero yo no dejaba ir más allá. Él no iba a pareciar lo que tenía en ese momento, yo decidí no dárselo. ¡¡Por mis cojones que no!! 

Estuvimos toda una tarde con la tontería, hasta me pensé en dejarle que me penetrara al final, estaba tan cachonda... pero no. Ya al anochecer, cojí el tren de vuelta a mi casa con una sensación de amargura y orgullo. Amargura por no conseguir lo que yo quería que eran sus atenciones y orgullo por no dejarme hacer.

Antes de llegar a casa caminé un rato, noté el viento en mi cara y en mi pelo, sentí que había dejado algo atrás que no necesitaba, respiré hondo y desplegué mis alas ...




"I am Hunting High and Low
Diving from the sky above
Looking for, more and more, once again
I'm Hunting High and Low
Sometimes I may win, sometimes I'll lose
It's just a game that I play"




"Tengo un especial interés por los músicos; porque el que más o el que menos siempre te toca algo"